El día 7 de noviembre, jueves, en el
Planetario de Pamplona, con motivo del XII festival de Telenatura se proyectó
el documental “Las guerras del lobo”. El argumento de dicha proyección versaba
sobre las batallas que se establecen entre los lobos, especie que ha visto
menguado su número notablemente en el último siglo, frente a los ganaderos que
ven reducido su ganado por los ataques de los lobos. El documental hace un
barrido por la historia del lobo en el último siglo, cómo se ha enfrentado a
distintas persecuciones y su población ha sido reducida a muy pocos ejemplares.
Cuando en 1970 cesó la persecución del lobo, esta especia ha ido recuperando
terreno, pero muy lentamente. El punto central de la proyección lo encontramos
en el seguimiento de un ejemplar al que desde el nacimiento se le ha colocado
un collar GPS que permite saber dónde se encuentra y seguirlo de cerca. En su
camino se encuentra con manadas más grandes que acechan granjas de ovejas y
atacan por la noche. En el documental se recoge también la opinión de los
ganaderos que se ven cada año afectados por los ataques de este animal. Se
plantea un enfrentamiento entre la economía ganadera y la preservación de una
raza. Finalmente el lobo que es seguido de cerca acaba muriendo atropellado.
El documental disfruta de imágenes realmente
privilegiadas, como las de los pequeños lobeznos en su madriguera, o el lobo
bebiendo del río. Pero también hay planos en que la cámara tiembla mucho y no
se distingue bien lo que está enfocando. Hay muchos planos de relleno, y
repetidos, como un barrido del bosque, o el lobo caminando. Encontramos muchas
imágenes grotescas en las que el director del documental se recrea, como los
cadáveres de las ovejas y los lobos muertos por diferentes causas llenos de
moscas. Por otra parte, hay imágenes del documental que han sido falseadas,
como la caza del lobo, o la anteriormente comentada en que se ve al lobo
bebiendo en el río, o las muertes de los lobos; esto nos hace preguntarnos
¿hasta qué punto el documental está comprometido con la verdad?
En lo que al sonido se refiere, la música
cambia de manera muy brusca, y no resulta del todo apropiada para el contenido
del documental. Por otra parte, hay cortes de voz de mala calidad, sucios,
cortados antes de tiempo, ya que se percibe perfectamente que la curva de
entonación no ha llegado a su final.
Como conclusión después de ver este
documental, yo considero que no se trata de un documental plenamente científico,
sino frente a un interés socio-político-económico. Lo que importa en el
documental no es en sí el lobo, sino el conflicto que crea. Por otra parte, no
se es fiel a la realidad; el compromiso que se crea entre el comunicador y el
espectador se rompe por completo al responder el primero a una intención tan
marcada, que presenta un único punto de vista, y que además para ello se ve
obligado a falsear imágenes ya que no puede grabarlas. Esta opinión se ve reforzada
tras el coloquio con Juan Antonio Rodríguez Llano director del documental,
quien no respondió en esencia a la mayor parte de las preguntas que le fueron
planteadas y se negó a dar información.
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